viernes

Astor Piazzolla







Julio Cortázar

Grageas de Rayuela I

A pedido y dedicadas a


"¿quién está dispuesto a desplazarse, a desaforarse, a descentrarse, a descubrirse?"


"Estar vivo parece siempre el precio de algo. Y vos no querés pagar nada"



"paravisiones (...)

una aptitud instantánea para salirme, para de pronto desde fuera aprehenderme, o de dentro pero en otro plano,
como si yo fuera quien está mirando
(mejor todavía -porque en realidad no me veo.: como alguien que me está viviendo)."


"En una palabra, le revienta la circunstancia."



"Cómo se repiten los juegos. Calzamos en moldes más que usados, aprendemos como idiotas cada papel más que sabido"



"Vos pensás demasiado antes de hacer nada."



"sabiendo como siempre que me costaba mucho menos pensar que ser"



"Temblando de no ser capaz de acordarme, atacado por la polilla que propone la prórroga, imbécil a fuerza de besar el tiempo"



"un rumbo cualquiera que los afirmara en ese encuentro después de tanto tiempo"



"abrirse a la cristalización del deseo"



"Sólo viviendo absurdamente se podría romper alguna vez este absurdo infinito"


Julio Cortázar

jueves

Francisco M. Ortega Palomares

Cortesía de:
ilustraciones manuales de walter conejo


 
UN VIEJO BODEGÓN

Un viejo bodegón abandonado en la basura
de escasa calidad y tosca técnica,
alguien lo repudió para que sea
pasto del reciclaje y comience otro ciclo.

Y de repente siento un pellizco dentro
y me lleno de inquietud
al preguntarme dónde quedó
el esfuerzo del artista aficionado,
su obstinación por controlar la técnica
sus horas de impaciencia
el ánimo en cada pincelada.
Dónde su amor por culminar la obra.

Y la pregunta viene a mí
como un perro a su amo:
qué fue de los besos entregados
que el tiempo borra
como el viento las huellas en la arena.
Qué del empuje y la pasión
que ardió en tantos cuerpos
ahora habitados de olvido.
Cuánto pesaron todos los sueños
soñados en la Tierra.
Dónde la pena que la gente oculta
cuando camina por las calles.

Un día cuando el ala mortal roce mi pecho
y me cunda una tristeza como de lavar platos
preguntaré dónde está todo lo que ha sido
adónde queda.
 
Francisco M. Ortega Palomares
Cortesía de Las leyes físicas


miércoles

León Felipe & Paco Ibáñez

León Felipe 
en la mirada de
Juan Larrea


Susan Sontag

Susan Sontag


Más prometedor que su conexión con la latencia es el potencial del sida como metáfora de la contaminación y la mutación. La metáfora del cáncer sigue siendo habitual para lo temible y deplorable si bien hoy la enfermedad inspira menos miedo que antes. Si un día se echa mano del sida para tal uso, será porque el sida no sólo es invasor (rasgo que comparte con el cáncer) e infeccioso, sino por la específica imaginería que rodea a los virus.
La virología proporciona un nuevo conjunto de metáforas médicas independientes del sida. Muchos años antes del sida, William Burroughs hizo la siguiente declaración oracular, de la que Laurie Anderson se hizo eco: "El lenguaje es un virus".
Y la explicación viral se invoca cada vez con mayor frecuencia.  Hasta hace poco la mayoría de las infecciones reconocidas como virales eran las que tenían efectos muy rápidos como la rabia y la gripe. Pero la categoría de infecciones virales de proceso lento está creciendo. Hoy en día se sospecha que muchas afecciones progresivas y casi siempre mortales del sistema nervioso central y algunas enfermedades degenerativas del cerebro que pueden manifestarse en edad avanzada, así como las llamadas enfermedades autoinmunológicas, en realidad son enfermedades virales lentas. (Y siguen acumulándose pruebas de que por lo menos ciertos cánceres humanos son de origen viral.) 
La idea de una conspiración se traduce muy bien en metáforas de virus implacables, incidiosos e infinitamente pacientes. Al contrario de las bacterias, que son organismos relativamente complejos, se describe al virus como una forma extremadamente primitiva de vida. Al mismo tiempo, su actividad es mucho más compleja que la que se suponía en los anteriores modelos bactéricos de las infecciones. 
Los virus no son sencillamente agentes de infección de contaminación. Transportan "información" genética, transforman las células. Y ellos mismos, en muchos casos, evolucionan. Mientras que el virus de la viruela parece permanecer constante a lo largo de los siglos, los de la gripe evolucionan tan rápidamente que hay que modificar las vacunas cada año para estar al día con los cambios de "coraza superficial" del virus. 
El virus o, más precisamente, los virus que se supone causan el sida mutan por lo menos tanto como los virus de la gripe. De hecho, virus se ha vuelto sinónimo de cambio. 
Linda Ronstadt, al explicar hace poco por qué prefiere hacer música folk mexicana que rock'n'roll, señaló: "La única tradición propia de la música contemporánea es el cambio. Tienes que mutar, como un virus".

El sida y sus metáforas, VI (fragmento), 1988
Susan sontag


Virus del sida


Lucrecio



No todos los órganos, compréndeme,
Tienen la misma importancia,
Ni depende por igual la salud de todos ellos.
Pero hay algunos, la respiración,
La cálida vitalidad, que nos tienen vivos;
Que cuando faltan quedamos moribundos.
Mente y espíritu son así partes del hombre:
Que los músicos retengan la palabra
Que les legó Helicón -o quizás
En otra parte la encontraron y aplicaron
A lo que en su oficio nombre no tenía
Me refiero a la armonía. Sea lo que sea
Devolvámosla a los músicos.


De Rerum Natura, III, 124-135
Titus Lucretius Carus
Lucrecio


martes

Manuel Vázquez Montalbán

 el autor durante su infancia

"-En esta época llegaba del colegio todavía con horas de luz por delante y mi madre me dejaba bajar a la calle, poco rato, era la posguerra en Barcelona y circulaban leyendas sobre hombres vampiros tuberculosos que les chupaban la sangre a los niños. Una mañana mi madre me dio un pedazo de pan que parecía recién hecho o quizá lo imagino recién hecho y un puñado de aceitunas negras, muy sabrosas, de esas aceitunas arrugadas que se llaman de Aragón. Recuerdo aquellos sabores, la alegría de mi libertad en la calle. La mirada protectora de mi madre. Si pudiera volver a aquella mañana. Ésa sería mi verdadera patria. Mi Rosebud. ¿Recordáis Ciudadano Kane?"

Manuel Vázquez Montalbán

(Fragmento de su novela Quinteto de Buenos Aires)


sábado

Gonzalo Torrente Ballester

Gonzalo Torrente Ballester


Todo el que necesita del juicio del otro
es porque lo considera superior.




José Donoso

José Donoso


miércoles

Felix Grande

Elogio de lo irreparable



Sé involuntaria. Sé febril. Olvida
sobre la cama hasta tu propio idioma.
No pidas. No preguntes. Arrebata y exige.
Sé una perra. Sé una alimaña.
Resuella busca, abraza brama gime.
Atérrate, mete la mano en el abismo.
Remueve tu deseo como una herida fresca.
Piensa o musita o grita "¡Venganza!"
Sé una perdida, mi amor, una perdida.

En el amor no existe
lo verdadero sin lo irreparable.



Félix Grande

 

martes

Juan Ramón Jiménez

Dorothy Parker


Los ríos empapan.
La altura da vértigos.
Las sogas sofocan.
Las navajas salpican.
El gas apesta.
El veneno da náuseas.
Las pistolas aturden.

Mejor vivir.


Dorothy Parker



lunes

Michelangelo Buonarroti


"...dove vai, sempre sou teco, 
-ti troverei, quand'io fossi beu cieco" 
 
"... donde vayas, siempre voy contigo, 
-incluso ciego sabría encontrarte"


 Michelangelo Buonarroti



Moisés
Michelangelo Buonarroti



 

Platón

Los espíritus vulgares
no tienen destino.

Platón



Armando Tejada Gómez

Casa de mi abuela

Uno vuelve siempre
a los viejos sitios
donde amó la vida...


Armando Tejada Gómez

Fragmento de la Canción de las simples cosas, letra de Armando Tejada Gómez, música: César Isella.

A continuación interpretada, en su versión completa, por Mercedes Sosa:

sábado

Juan José Sebreli

Plaza Constitución
Ciudad de Buenos Aires


Hoy es difícil encontrar en Constitución esos espacios donde la gente iba a distenderse, a encontrarse con alguien, a dejar correr el tiempo mirando a los desconocidos. La calle y los sitios públicos son ahora tierra de nadie, "no lugares" como los llamó Marc Augé. 


Estación Constitución
Terminal del Ferrocarril General Roca


La estación que fue el ágora o catedral de la ciudad moderna, a cuyo alrededor giraba todo el barrio, donde todas las clases sociales se juntaban, está tugurizada.


Mercado del Sur


Fue derruido el antiguo Mercado del Sur, con su laberinto de callejas que confluían en un palco con una banda que tocaba valses.


Avenida 9 de Julio


El ensanche de la avenida 9 de Julio destruyó una vereda de la calle Lima y así cerraron las sederías de sefardíes y sirio-libaneses -llamados "los turcos" en el habla popular- cuando todavía convivían pacíficamente. Mi madre y mis tías, clientas habituales de El Imán de Salomón Salmún, eran atendidas como visitas por el turco Elías, quien exhibía moaré, organzas o sedas, estrujándolos con los dedos para mostrar la buena calidad, llegando con la pieza a la vereda para comprobar el color.




Se desvaneció también con la apertura de la avenida 9 de Julio la calle comercial Bernardo de Irigoyen y con ella desaparecieron cinco salas de cine, la confitería "para familias" Los Leones; el café Los 36, frecuentado por varones, con billares y palco para orquesta, sustituida luego por la vitrolera. Borges y Estela Canto descansaban de sus caminatas por el barrio en el restaurante del hotel Larre. En la fonda de Calori -calle Brasil-, almorzaban trabajadores sin familia, quienes volvían por la tarde a jugar a los naipes acompañándose con una copa de vino.



Jorge Luis Borges y Estela Canto


Lugar de paso para la gente que viajaba a Adrogué y otros pueblos residenciales del sur fue la Guillermina, típica cervecería alemana inaugurada en 1919, con la severa madera de sus mesas y sus águilas germánicas grabadas en bandejas y vasos. El Gazzolo, en la esquina de Brasil y Salta, era una mezcla policroma de almacén de ultramarinos, rotisería, cervecería y café, donde mi padre o mi tío me llevaban a la hora del "vermouth". El paso del tiempo me devolverís los viejos olores y sabores del Gazzolo, a la vez que descubría, durante la juventud, la turbulencia de un denso ambiente nocturno que mis ojos de niño no hubiesen podido vislumbrar.


Cartilla de la cervecería Munich de Constitución


A principios de siglo, cuando la estación era un punto clave de la ciudad, el barrio había tenido expectativas de convertirse en zona residencial; pero de esas ilusiones no cumplidas quedaban algunos rastros.


Estación del Sud
Plaza Constitución
1895


El ampuloso teatro Variedades, como la ópera de Manaos, era el testimonio de ese efímero apogeo. Lo conocí ya convertido en decaída sala de suburbio; allí vi a cómicos famosos como los hermanos César y Pepe Ratti y Tomás Simari, y a compañías de teleteatro como la de Mecha Caus, figura legendaria en ese género.


Teatro Variedades
Calle Lima 1619


Los palacetes de falso Renacimiento, francés o tudor -construidos por pequeños estancieros del sur de la provincia-, frente a la plaza o en la avenida Caseros, con sus pretensiones de ser la avenida Alvear del sur, se transformaron, con el tiempo, en truculentas pensiones.


Avenida Caseros


En las primeras casas de pisos -años diez y veinte-, estilo beaux arts, sus mansardas y cúpulas se yerguen majestuosas e indiferentes a su decadencia actual, como ancianas damas que conservan rastros de la belleza de antaño.


Juan José Sebreli


Fragmento de "Viejo barrio" de su libro El tiempo de una vida.


jueves

Jorge Luis Borges


¿Es un imperio
esa luz que se apaga
o una luciérnaga?

 Haiku de

Jorge Luis Borges
(Fotografía © LIFE)


lunes

Emily Brönte

Y TODO LO QUE QUISE 
EN LA VIDA Y EN LA MUERTE, 
ES UN ALMA SIN CADENAS.


Emily Brönte


Raúl Scalabrini Ortiz

Atreverse a erigir en creencia los sentimientos arraigados en cada uno, por mucho que contraríen la rutina de creencias extintas, he allí todo el arte de la vida.
 Raúl Scalabrini Ortiz

sábado

Alejandra Pizarnik

"la jaula se ha vuelto pájaro
y se ha volado
y mi corazón está loco
y sonríe detrás del viento
a mis delirios"

Alejandra Pizarnik






Friedrich Nietzsche

Nietzsche en septiembre de 1882.
Fotografía de Gustav Schultze


Los hombres superiores no se hacen por la fuerza de sus sentimientos, sino por la duración.

 
Compasión con todos sería dureza y tiranía contra uno mismo.

Friedrich Wilhelm Nietzsche 


jueves

Carlos Gardel

Carlos Gardel


Soledad
Letra: Alfredo Le Pera
Música: Carlos Gardel


Yo no quiero que nadie a mí me diga
que de tu dulce vida
tú ya me has arrancado.
Mi corazón una mentira pide
para esperar tu imposible llamado.
Yo no quiero que nadie se imagine
cómo es de amarga y honda mi eterna soledad.
En mi larga noche el minutero muele
la pesadilla de su lento tic tac.


En la doliente sombra de mi cuarto al esperar
sus pasos que quizá no volverán,
a veces me parece que ellos detienen su andar
sin atreverse luego a entrar.

Pero no hay nadie y ella no viene,
es un fantasma que crea mi ilusión
y que al desvanecerse va dejando su visión
cenizas en mi corazón.


En la plateada esfera del reloj
las horas que agonizan se niegan a pasar.
Hay un desfile de extrañas figuras
que me contemplan con burlón mirar.


Es una caravana interminable
que se hunde en el olvido con su mueca espectral.
Se va con ella tu boca que era mía.
Sólo me queda la angustia de mi mal.



miércoles

Charles Chaplin


en
El gran Dictador




Charles Chaplin consiguió dar voz por primera vez a sus películas con su film más atrevido, valiente y transgresor: El Gran dictador. Con esta bufonesca sátira, el director quería reírse del propio Hitler, y de otros dictadores como Musollini, y de los aspectos, habidos y por haber, en los que se sustentaba el fascismo en particular y todos los regímenes autoritarios en general. La película causó mucho revuelo en la época debido a la valentía de Chaplin, que a pesar del gran éxito del film llegó a declarar que si hubiera conocido antes los horrores acaecidos en los campos de concentración no hubiese hecho esta película. A pesar de su arrepentimiento, debemos ponernos en pie al escuchar el discurso más emotivo, lúcido y anti-bélico de la historia del cine.




El discurso final de El gran dictador, subtitulado en español
  




“Lo siento, pero no quiero ser emperador. No es lo mío. No quiero gobernar o conquistar a nadie. Me gustaría ayudar a todo el mundo -si fuera posible-: a judíos, gentiles, negros, blancos. Todos nosotros nos queremos ayudar mutuamente. Los seres humanos son así.

Queremos vivir para la felicidad y no para la miseria ajena. No queremos odiarnos y despreciarnos mutuamente. En este mundo hay sitio para todos. Y la buena tierra es rica y puede proveer a todos.

El camino de la vida puede ser libre y bello; pero hemos perdido el camino.
La avaricia ha envenenado las almas de los hombres, ha levantado en el mundo barricadas de odio, nos ha llevado a la miseria y a la matanza.

Hemos aumentado la velocidad. Pero nos hemos encerrado nosotros mismos dentro de ella. La maquinaria, que proporciona abundancia, nos ha dejado en la indigencia. Nuestra ciencia nos ha hecho cínicos; nuestra inteligencia, duros y faltos de sentimientos. Pensamos demasiado y sentimos demasiado poco. Más que maquinaria, necesitamos humanidad. Más que inteligencia, necesitamos amabilidad y cortesía.

Sin estas cualidades, la vida será violenta y todo se perderá.

El avión y la radio nos han aproximado más. La verdadera naturaleza de estos adelantos clama por la bondad en el hombre, clama por la fraternidad universal, por la unidad de todos nosotros. Incluso ahora, mi voz está llegando a millones de seres de todo el mundo, a millones de hombres, mujeres y niños desesperados, víctimas de un sistema que tortura a los hombres y encarcela a las personas inocentes.
A aquellos que puedan oírme, les digo: “No desesperéis”.

La desgracia que nos ha caído encima no es más que el paso de la avaricia, la amargura de los hombres, que temen el camino del progreso humano.
El odio de los hombres pasará, y los dictadores morirán, y el poder que arrebataron al pueblo volverá al pueblo.
Y aunque los hombres mueren, la libertad no perecerá jamás.
¡Soldados! ¡No os entreguéis a esos bestias, que os desprecian, que os esclavizan, que gobiernan vuestras vidas; que os dicen lo que hay que hacer, lo que hay que pensar y lo que hay que sentir! Que os obligan ha hacer la instrucción, que os tienen a media ración, que os tratan como a ganado y os utilizan como carne de cañón.

¡No os entreguéis a esos hombres desnaturalizados, a esos hombres-máquina con inteligencia y corazón de máquinas! ¡Vosotros no sois máquinas! ¡Sois hombres! ¡Con el amor de la humanidad en vuestros corazones! ¡No odiéis! ¡Sólo aquellos que no son amados odian, los que no son amados y los desnaturalizados!
¡Soldados!
¡No luchéis por la esclavitud!
¡Luchad por la libertad!

En el capítulo diecisiete de san Lucas está escrito que el reino de Dios se halla dentro del hombre, ¡no de un hombre o de un grupo de hombres, sino de todos los hombres!
¡En vosotros! Vosotros, el pueblo tenéis el poder, el poder de crear máquinas. ¡El poder de crear felicidad!
Vosotros, el pueblo, tenéis el poder de hacer que esta vida sea libre y bella, de hacer de esta vida una maravillosa aventura.
Por tanto, en nombre de la democracia, empleemos ese poder, unámonos todos. Lucharemos por un mundo nuevo, por un mundo digno, que dará a los hombres la posibilidad de trabajar, que dará a la juventud un futuro y a los ancianos seguridad.
Prometiéndoos todo esto las bestias han subido al poder. ¡Pero mienten! No han cumplido esa promesa. ¡No la cumplirán!
Los dictadores se dan libertad a sí mismos, pero esclavizan al pueblo.
Ahora, unámonos para liberar el mundo, para terminar con las barreras nacionales, para terminar con la codicia, con el odio y con la intolerancia.
Luchemos por un mundo de la razón, un mundo en el que la ciencia y el progreso lleven la felicidad a todos nosotros.

¡Soldados, en nombre de la democracia, unámonos!”


Las imágenes pertenecen a mi archivo personal y los textos son cortesía de: vayacine.com y elabrazodeloso.es


martes

Vinicius de Moraes

Poema dos olhos da amada

Ó minha amada
Que olhos os teus
São cais noturnos
Cheios de adeus
São docas mansas
Trilhando luzes
Que brilham longe
Longe nos breus...

Ó minha amada
Que olhos os teus
Quanto mistério
Nos olhos teus
Quantos saveiros
Quantos navios
Quantos naufrágios
Nos olhos teus...

Ó minha amada
Que olhos os teus
Se Deus houvera
Fizera-os Deus
Pois não os fizera
Quem não soubera
Que há muitas eras
Nos olhos teus.

Ah, minha amada
De olhos ateus
Cria a esperança
Nos olhos meus
De verem um dia
O olhar mendigo
Da poesia
Nos olhos teus.


Rio de Janeiro, 1950


Vinicius de Moraes